Ahora voy a pensar en ti querida, solamente en ti toda la noche. Voy a pensar solamente en ti, es la única manera de sentirme a mi mismos, tenerte en el centro de mi mismo, como un árbol, desprenderme poco a poco del tronco que me sostiene y me guía, flotar a tu alrededor cautelosamente, tanteando el aire con cada hoja (verdes, verdes yo mismo y tu misma, tronco de savia y hojas verdes: verdes, verdes), sin alejarme de ti, que me prive por un solo segundo de saber que esa noche esta girando al amanecer y que allá del otro lado, donde vives y estas durmiendo, será otra vez de noche cuando lleguemos juntos y entremos a tu casa, subamos el porche, encendamos las luces, acariciemos a tu perro, bebamos café, nos miremos tanto antes de que yo te abrace (tenerte en el centro de mi mismo como un árbol) y te lleve hasta la escalera y empecemos a subir, subir, la puerta esta cerrada, pero yo tengo la llave en el bolsillo…
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| — | Julio Cortazar (Las armas secretas) |